Salento es siempre una buena idea.

Una de las cosas que amo del Eje Cafetero es la gran facilidad con la cual se puede escapar  del mundanal ruido y el estrés de la ciudad, gracias a la generosa oferta de  turismo rural que esta zona del país nos brinda.  En cada pueblo del eje se puede encontrar una oportunidad para desconectarnos de la cotidianidad de nuestro día a día. Uno de los pueblos referentes para los turistas es Salento, gracias a su mayor atractivo que es el Valle del Cocora, aunque, de ser sincera, para mi no era la mejor opción para descansar, ya que las veces que había visitado esta población (por lo general fines de semana) estaba a reventar de gente. Sin embargo, esta vez quisimos visitarlo entre semana y la experiencia fue totalmente maravillosa.


Reservamos alojamiento, via booking, y encontramos una oferta fabulosa en el Hospedaje Casa Borbon, un lugar ubicado a una cuadra de la plaza principal con unas vistas a la montaña hermosas, muy limpio y, sobretodo, acogedor.


A nuestra llegada a Salento, paseamos tranquilamente por sus calles,  tomamos un café en una de las terrazas de  la plaza principal, arropados por el frescor de la brisa mientras leíamos, y de vez en vez observábamos pasar a propios y visitantes. Después de ello, nos fuimos al hotel a descansar y tomar energías para !vivir una noche en Salento!


Cayo la noche, las callejuelas se iluminaron gracias a los faroles, el cielo oscuro y la  brisa fresca amenizaron la escena. Salimos en busca de un sitio para cenar, pero antes nos antojamos de una cerveza para ir entrando en ambiente. Luego nos dirigimos a un lugar, al que ya habíamos ido un día a tomar café y del que queríamos degustar su carta: Bernabé.  Pese a que el sitio estaba lleno y tuvimos que esperar unos quince minutos mientras se desocupaba una mesa,  la verdad es que no pudimos haber hecho mejor elección. Tomamos de entrada unos montaditos fusión de salmón, que estaban deliciosos, y de plato fuerte filet mignon en salsa de café y frutos rojos. Exquisito.  Para culminar,  el postre: helado de vainilla con salsa de chocolate. Yummi, yummi! 😋Quedamos encantados,  sin duda, con muchas ganas de repetir, ya que el sitio es fenomenal y la atención de 10. Y así, con la panza llena y el corazón contento por un día lleno de tranquilidad y pequeños placeres, nos fuimos a descansar.



La mañana siguiente, mientras muchos de los huéspedes de de la casa partían hacia al Valle del Cocora, fuimos a caminar por Salento rumbo al mirador. Llegar allí y dedicarse a contemplar la belleza del verde paisaje y escuchar el sonido del río fue otro de los momentos mas placenteros de este corto, pero sustancioso, paseo. De regreso al hotel nos detuvimos en la  cafetería El Balcón de los Recuerdos, un lugar lleno de tradición e historia,  donde  tomamos un delicioso café rodeados de los lugareños del pueblo, gente amable y dispuesta a hacer de la visita a este mágico rincón del Quindio un momento muy especial.



La idea de esta escapada era disfrutar de Salento sin pretensiones ni prisas. He de decir, con gran satisfacción, !que lo logramos! Realmente un plan super recomendado.

Para ver mas fotos de los momentos mágicos de este viaje sígueme en Instagram como @rizosalvientoblog 😉













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