Mandalas, un viaje por los sentidos.


Recuerdo que cuando niña había en casa una mesa de madera pequeña que solía usar como escritorio en donde pasaba las tardes haciendo tareas, dibujando paisajes y coloreando los libros para pintar que mi mama me traía de Cartagena; esos libros eran mi premio por quedarme en casa sin llorar y "portarme bien" (algo un poco complicado pa mi) cuando mi mama viajaba y no me llevaba con ella, libros de las princesas de Disney, de Mickey Mouse y sus amigos y el ultimo que recuerdo de El Jorobado de Notre Dame. Recuerdos...recuerdos que crees se desvanecen en tu mente poco a poco hasta que de repente sientes un dejavu y una voz que te dice que eso que estas haciendo no es nuevo para ti, y en un instante la maquina de los recuerdos se activa y vienen a tu mente las imágenes de los colores, los libros, las tardes entretenidas llenando de color esas paginas blancas con trazos negros donde estaban los personajes de mis caricaturas favoritas. Ese dejavu se produjo una tarde cuando pintaba un mandala. 

Los mándalas llegaron a mi vida a través de las redes sociales, de inmediato el colorido y las figuras me llamaron la atención y averiguando en internet de qué iba la cosa encontré que estas imágenes coloridas y llenas de figuras son representaciones simbolicas del cosmos utilizadas en el budismo y el hinduismo, y además, en las culturas orientales colorear mándalas se utiliza como técnica de relajación, ya que cada color, cada trazo, cada figura tienen un significado y una finalidad. 

En ese momento mi cerebro automático guardo el tema en su memoria y acto seguido estuvo atento a cada manifestación de un mándala, de tal suerte que empecé a ver libros de mándalas por doquier, en los puestos ambulantes, en las librerías,en los centros comerciales, y al final, la inquietud se hizo mas latente, así que compre un libro y decidí probar las bondades de colorear mándalas. La cosa no fue fácil,  me quede bloqueada ante las paginas en blanco cuando me dispuse a colorear el primer mándala, el cual de hecho fue un horror; el segundo mándala, en cambio, fue el inicio de un ejercicio consciente de lo que estaba haciendo y logré por medio de ello exteriorizar un mal momento. El tercer mándala fue una alegoría a los colores que me gustan y el resultado fue algo lleno de mucho color y alegre, y el cuarto mándala que pinte y el que inspiro estas letras fue el que me llevo a descubrir o mas bien caer en la cuenta de que los mándalas SI tienen su efecto en nuestras vidas; el cuarto mándala que coloreé fue el que me conecto con los recuerdos de mi infancia, con esas tardes placenteras y tranquilas, fue el que me hizo sentir el dejavu. 

En ese cuarto mándala descubrí que hay cosas de la personalidad que se pueden cambiar para bien de una forma tan sencilla y practica como lo es coloreando. Por ejemplo, hallé algo que me generaba mucha angustia al momento de pintar y era el perfeccionismo; esa obsesión porque el resultado final fuera el idealizado no me dejaba colorear con libertad ,quería que los tonos armonizaran siempre, me agobiaba salirme de una linea, y a través de los mándalas cada vez mas complejos, llego ese momento en el que me encontré frente a un laberinto de figuras invitandome a dejar de lado la planificación minuciosa de los colores a utilizar, y me inspiraron a dejarme llevar por los sentidos, a zambullirme en las figuras, a sentirlas, a vivirlas, a utilizar un color tras otro guiada por el instinto, sin mas. Y al final, la sensación libertadora del yugo del perfeccionismo fue tal, y el resultado de ese momento mágico fue hermoso hasta el punto de enamorarme del mándala que coloree porque aprecié en él lo que sentía, esa conexion con tan bellos recuerdos, me vi, sentada frente a una mesa de madera, en una tarde arenalera coloreando mis caricaturas favoritas según mis gustos y antojos.

Colorear mándalas ha sido un descubriendo maravilloso, un viaje por los sentidos que me ha mostrado el camino para realizar cambios, para hallar tranquilidad y también mucha creatividad. 

Si como yo quieren encontrar algo para salir de la rutina del día a día, si quiere silenciar por un momento las voces del estrés, si simplemente quieren volver a ser niños aprendiendo a colorear, este es el plan perfecto! No es fácil el comienzo, los colores abruman, las figuras parecen sin sentido, pero en la medida que vayas coloreando mas mándalas veras como resulta siendo todo mas placentero y divertido. 

Que me dicen, se animan? 😀😀😀

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