Reflexiones desde el fin del mundo

Hola a todos los que pasan por aquí y se toman unos minutos de su valioso tiempo para leerme; desde hace unos meses tengo mi rinconcito un poco abandonado pero no olvidado, valga la aclaración, porque mientras ustedes descansan de mi, yo sigo por ahí tomando fotos las cuales espero compartirles pronto por aquí. Mientras tanto, y para no extender la ausencia, quisiera compartir con ustedes un poco de una experiencia bastante especial que viví en mi ultimo viaje, en esta ocasión al otro lado del charco: España. 


Cuando de tomar fotos se trata créanme que si hay algo que le agradezco a la tecnología es que el rollo de la cámara digital es cuasi- infinito, con lo cual a veces tengo problemas para seleccionar una imagen para publicar, porque muuuchas me gustan,sin embargo, hay fotos de fotos y justo eso me paso con la de este post, la cual tiene un gran significado para mi y es que podría decir que amo esta foto , pero sobretodo, amo lo que experimente cuando me puse ahí para que mi esposo me retratara.
Les cuento que no pudimos tener un mejor día que ese para conocer #ElCaboFinisterre , ni aunque lo hubiésemos podido escoger, llovió a cántaros, el mar estaba embravecido, la imponencia del acantilado, que te deja absorto y la fuerza del viento, que casi me tambaleaba, generaban en la atmósfera del lugar una estela de adrenalina y una sensación térmica de bajo cero increíble; mas pese a las inclemencias del clima visualice esta foto y le pedí a Mr Chente que me la tomará, porque de cierta forma lo que vi en esa escena me hizo sentir que la vida es así: llena de dificultades que te tambalean, que te hielan, que te golpean como lo hacían las pequeñas gotas de agua lluvia....       
Ese conjunto de circunstancia me hicieron sentir que el mar infinito que veía delante de mi, y que en cierta forma me intimidaba con su braveza, es el día a día de la vida por vivir, esa que nos queda por delante, esa que a veces nos abruma con el sinsabor de la incertidumbre , esa en la que por un desliz, por no poner los pies firmes en el suelo, nos puede engullir si caemos acantilado abajo; pero cómo finalmente quise fotografiar mi paso por este lugar, con mis pies firmes y las manos abiertas mirando a ese mar inmenso tuvo una razón: esta foto fue mi forma mas sublime de decirle a la vida, a esa vida algunas veces estrepitosa que he vivido, que el calor de mi corazón y el abrigo de los que me quieren no me dejaran padecer frío , que tengo la fuerza y la determinación para soportar esos pequeños, pero certeros puntapiés, que mas de una vez me ha dado en el camino y, que pese a todo AQUÍ estoy, con los pies bien arraigados a la tierra y con los manos abiertas dispuesta a darle la bienvenida a todo lo que venga.  
Esta foto fue mi manera de gritarle a la vida: Vida, gracias por todo, y ya sabes que: #ComoTePongasTeVivo!!!

Francamente he visto lugares maravillosos e inspiradores de multitud de sentimientos, pero ese día, en ese lugar, hubo magia. Gracias #Finisterre por la experiencia, fue hermosa, liberadora, chocante, brutal! Sencillamente no me diste menos de lo que esperaba. No se si volveré algún día a pisar tu suelo, pero lo que si es seguro que el día que te conocí me acompañará toda la vida.

Y ustedes, han vivido una experiencia parecida con algún lugar que hayan visitado? Déjenme sus comentarios, me encantaría conocer sus historias! ☺

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