Recuerdos de mi tierra : Arenal


En casi tres años he visitado más lugares  de los que jamás pensé conocer, ni tenía idea que existían. El Eje Cafetero era una postal y los Llanos Orientales un deber postergado durante mucho tiempo; sin embargo, aunque el deleite de viajar y descubrir el mundo que nos rodea es grande, hay algo más satisfactorio:regresar a casa. Regresar a ese lugar que te vio nacer, a ese lugar sin vistas al mar, sin selva tropical, sin ningún interés turístico en particular, pero el cual tiene el poder de hacerte sentir que no hay en el mundo un sitio mejor para estar, para mi ese lugar se llama : Arenal.
Foto: cortesía de Yelitza Jimenez
Miércoles 24 de Mayo.Llegamos a casa de mis abuelos el miércoles por la mañana, el viaje desde Cartagena no nos tomó más de una hora pero en realidad yo creí que no llegaba, tal vez fuera la misma ansiedad que me hacía sentir eterno el camino.El cielo nublado nos acompañó todo el viaje y ya en Arenal aprovechamos para dejar la moto aparcada y dedicarnos a caminar pos sus calles en tanto hacíamos las visitas de rigor. 
Bienvenidos a San Estanislao de Kostka- Arenal

El paseo removió el baúl de mis memorias, los recuerdos de la infancia, las noches al pie de la ventana escuchando las historias que me contaba mi abuela Diana, el sonido de los gallos, gallinas, patos, pavos y morrocoyos que habitaban el patio de la casa donde me crié; las tardes que pasaba cual primate trepada en los palos de guayaba, los mejores momentos al lado de mis amigas, las hermanas que me regaló la vida , el sabor de las empanadas y las carimañolas que comía en la esquina del Parque la Pola, el paseo al Canal del Dique contemplando el agreste paisaje y las noches taciturnas y silenciosas de como dice mi prima Ele : el mejor pedacito de tierra de la bolita del mundo.
Los caprichos de la vida han querido que la distancia medie entre mi pueblo y yo, sin embargo, después de dos años regresé, pero esta vez fue especial, él estaba conmigo y contrario a verlo como algo ajeno a la escena, parecía que toda la vida hubiera estado allí, que todo el tiempo ese también hubiera sido su mundo, y si pisar los arenales me hacía sentir feliz, ver la cara de felicidad de Mr. Chente al estar en mi terruño, me hizo sentir dichosa.
Al caer la tarde San Pedro abrió la llave, el cielo se desplomo y cayó un aguacero tal cual como en los mejores tiempos de mi infancia, estuve a punto de tirarme al agua, pero me aguante, no había llevado ropa para cambiarme.:-(
Y así,aunque fueran tan solo horas, las que estuve en Arenal, he de decir que fueron unas horas maravillosas, tanto que olvidé la cámara en la primera parada que hice donde mi tío Juaco y solo tome algunas fotos, las que ven aquí y un par más, cuando caí en cuenta me quise morirrrrrr.:-(
Al siguiente día regresamos temprano a Cartagena, felices, agradecidos con la vida y listos para continuar rumbo a nuestro siguiente destino: ¡Santa Marta!

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