Y a propósito del Plebiscito, como dice la canción: Que SI, Que NO, que caiga un chaparrón.



En estos días de tanta polémica, entre el Si o el No para la votación al plebiscito que refrendaría los acuerdos de paz firmados entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, solo puedo deducir que cada quien cuenta el paseo, según como lo fue.

Por ello, aunque de corazón apoyo el SI en el plebiscito y con ello doy el espaldarazo a unos acuerdos de paz de lejos imperfectos desde todos los múltiples puntos de vista que cada uno tenga, respeto profundamente las opiniones de todos aquellos que dicen NO a dicho acuerdo.

Y es por ese respeto a los demás, que hasta hoy no había participado ni expuesto mi opinión del tema por estos medios, y es por ello que, a aquellos que lo han hecho solo me he limitado a un me gusta a los comentarios de  los que como yo están con el SI, y no opinar ante los comentarios de los que dicen que NO. Además de observar, con tristeza, cómo las personas se han enranchado en discusiones a través comentarios en FB, al intentar cambiar los unos la forma de ver de los otros.

Creo que si el plebiscito tienen como opciones de respuesta un SI y un NO, es lógico que haya gente que se decante por lo uno o lo otro y cada posición es, ante todo, respetable.

Por mi parte, teniendo en cuenta como me ha ido en este paseo de la vida en un país llamado Colombia, solo puedo decir que votaría SI, y digo votaría porque no lo hare ya que tengo la cedula aun inscrita en Cartagena, pero abiertamente apoyo un SI a refrendar unos acuerdos imperfectos, para terminar una guerra que tampoco ha sido perfecta.


El PASEO, MI PASEO

Mi paseo inicio por allá en los 80, más exactamente soy producción del año 1987, tuve la maravillosa “suerte” de tener razón de ser en el año 1993, época marcada por la primera novela que me dejaron ver en mi casa: La Potra Zaina,  todas las noches,  mi abuela, mi mama y yo nos sentábamos como autómatas a las 8:00 pm frente al televisor, y época en la cual recuerdo los memorables comerciales de: SE BUSCA, ofertando astronómicas sumas de dinero por un Sr. llamado Pablo Escobar, al que buscaban por  mar, cielo y tierra a nivel mundial, y que tenía boleta roja de la interpol, y al resto del combo de narcotraficantes que componían los carteles de la droga en Colombia.
Recuerdo, con la angustia del momento, que, durante esos  mis primeros años de vida, aprendí que en ningún lugar de nuestra querida Colombia se estaba seguro; que cualquier bolsa o caja, dejado en algún lugar especialmente en centros comerciales y sitios de gran afluencia de gente, era susceptible de ser sospechoso, y que cuando alguien parqueaba un carro que no fuera conocido del barrio, era conveniente reparar de lejos a los que se bajaban de él, y si se demoraban en regresar lo mejor era mirar disimuladamente a ver si por ahí cerca se veía al conductor, porque cualquier vehículo podría ser un carro bomba.
Recuerdo, que al tiempo que aprendí el significado de los colores de semáforo, también me di cuenta que en cualquier semáforo le podían quitar la vida a otra persona, y por eso aún hoy no me extraña que sean pocos los que bajan la velocidad cuando ven la luz en amarillo, y que el común denominador sea que a la gente no le guste quedarse detenido en el semáforo en rojo.
Bajo ese reino de terror abrí mis ojos, y con tantas advertencias aprendí a vivir inconscientemente siempre alerta.
En Dic del 93, Pablo Escobar fue abatido y posteriormente los grandes  y sonados carteles de narcotraficantes de nuestro país fueron cayendo, y con ello esa nube negra de horror, inseguridad y miedo fue disipándose, poco a poco fue volviendo la confianza de andar por las  ciudades del país sin el temor a volar en mil pedazos en cualquier momento. Pero….
Pero aún quedaba otro pequeño gran problema, que a saber cómo se solucionaría, mas como en las ciudades no se vivía a diario, pues qué más da, seguro que esos señores de la guerrilla tienen tierra y monte suficiente donde meterse, para venir a hacer la guerra a las ciudades y así pasaban los días.
Y mientras tanto, cuando aprendía en el colegio historia de nuestra querida patria, esa donde se mataban centralista y federalista, liberales y conservadores, donde vestir de un color te hacia ser objetivo militar y eras una baja segura, llegaba a casa y encontraba la segunda lección de historia del día, la historia contemporánea de mi país, esa que contaba por medio de los noticieros todos los días los mismos titulares solo que con un elenco de reparto diferente en cada emisión: enfrentamientos entre el ejército y la guerrilla de las FARC, el ELN o el de turno que se cruzaran; combate entre el frente X de las FARC o el ELN y el ejército; emboscada al ejército, masacre en X lugar, voladuras del oleoducto Caño Limón- Coveñas en cualquier tramo de este, desplazamiento de la comunidad tal, secuestro de fulano, sutano o mengano. Creo que el único día que pasaron una noticia diferente a la de los otros días fue el 11 Septiembre del 2001, cuando se le metieron al rancho al Tío Sam.
Para colmo de males, éramos pocos y pario la abuela; y es así como por allá también en los 90 entraron a escena los libertadores  del pueblo colombiano: las Autodefensas Unidas de Colombia (que dé unidas quedo bien poco porque ya me dirán que unión hay cuando al final entre hermanos se mandan matar); nacidas de la necesidad de defenderse de las guerrillas, y del ánimo de una familia por vengar la muerte de uno de sus integrantes  a mano de los insurgentes, como lo contó Carlos Castaño en la novela que publico en el 2001 llamada Mi Confesión; a esta organización de salvadores,  no les alcanzo el patrocinio de sus padrinos que tuvieron que recurrir a las mismas técnicas de sus archienemigos los guerrilleros: secuestros, extorsiones, las famosas vacunas que le aplicaban a cuanto chichombiano que tuviera un tumba cucharas (negocio pequeño) en la sala de su casa, y al final, entre las guerrillas y los paracos, muchos colombianos quedaron literalmente en medio de un fuego cruzado, sin el amparo del Estado colombiano, que les costó la vida, sólo porque  si la guerrilla pasaba por esa finca o vereda y se llevaba un burro y el pobre campesino o cuidandero de la finca no se oponía a tal cosa, luego llegaban los impartidores de justicia (AUC) y lo ajusticiaban por guerrillero y si la cosa era al revés la misma vaina, con lo cual al final como dice el  popular refrán; “fue peor la cura que la enfermedad”.
Y de esta tragedia, mi querida tierra: Bolívar, no ha estado exenta, es por ello que hoy cuando se habla de una negociación con las guerrillas de las FARC, luego de haber negociado con las AUC, hago memoria y encuentro todo lo que a  esta guerra sin sentido tengo que agradecerle.


AGRADECIMIENTOS

Tengo que agradecerle,  haberme enseñado que, antes que cruzar las “viejas calles señoriales de mi pueblo luchador” por donde apenas transitaban pocos carros y motos, es preciso  mirar a ambos lados, ya que con la llegada,  no sé cómo , primero de a dos y luego por centenas de algunos de los protagonistas de ese fuego cruzado, quienes se instalaron en nuestro pueblo , en nuestras vidas y en nuestra historia,  en cualquier momento te podía arroyar un carro o moto, tal era la velocidad con la cual conducían y el nivel de contaminación auditiva que dejaban al aumentar el sonido de los motores de las motos , de tal forma que de lejos se escuchaba cuando se acercaban.
A esta guerra le agradezco haberme enseñado que se puede pasar de ser un extraño visitante, a un memorable anfitrión de las fiestas patronales, donde tenían asegurado el mejor lugar para disfrutar de las vistas y no pasar desapercibidos en ningún momento.
A esta guerra le agradezco haberme ensañado que un niño no está seguro en ningún lugar, ni siquiera en su colegio, porque hasta allí llega la guerra cuando se trata de que unos le quiten la vida a los otros, como esa mañana, cuando los estudiantes acudían con sus padres a firmar el registro de la matrícula y le quitaron la vida a un hombre, a un colombiano, a una persona tal vez con un pasado pero ante todo a una persona que en ese presente de su vida, era un docente.
A esta guerra le agradezco que hoy por hoy figure en la infografía de Wikipedia de mi pueblo que uno de los corregimientos este declarado oficialmente como  Pueblo Fantasma debido al desplazamiento forzoso de la su población y que existan niños que hayan, como yo, abierto sus ojos en medio del terror y del temor de una guerra que no entienden por qué ellos tienen que pagar con su sufrimiento el precio de la misma.
Todo esto se lo agradezco, pero sobre  todo el saber que esta guerra tarde o temprano nos toca a todos, cosa que a muchos se les olvida, y solo se acuerdan de los problemas cuando la guerra llega a las capitales, cuando a las guerrillas se les ocurre recurrir al terror de Pablo Escobar, haciendo explotar un carro bomba en un Club en Bogotá; y es que  parece que muchas veces solo cuando vemos a estos grupos en las capitales  es que los demás, los que no tenemos ningún familiar secuestrado, desaparecido, asesinado, cuando un familiar no ha sido reclutado por la guerrilla,  nos acordamos que esta guerra está viva y que hay muchas personas sufriendo por causa de ella, pero que no son solo las victimas los que sufren sino también los victimarios.
¿O es que acaso se nos olvida que los que nos asesinan y secuestran son Colombianos? ¿Se nos olvida que son personas como tú y como yo que crecieron con sueños, que hoy por hoy han sido truncados?  Jóvenes  hoy , que fueron niños sacados de sus hogares, que han crecido en el seno de la guerra  y  generaciones de personas que en estos 50 años de guerra no han visto otra cosa, y por tanto es lo único que han aprendido y por ende no han buscado ni extrañan siquiera una forma diferente de vivir.


MIS MIEDOS

Yo no apoyo ni a Uribe ni a Santos, como muchos temo que lo que está en el papel no se materialice, seguramente esos acuerdos tendrán miles y miles de imperfecciones por donde se les mire, pero…. ¿y nuestra constitución? Nuestra Carta Magna… ¿qué hay de ella?, es tan perfecta y sin embargo nadie se pregunta por qué carajos, si las comunidades indígenas están protegidas por la constitucion, la Guajira está hecha un desastre arrasada por la corrupción.
Yo solo creo que YA es tiempo de pensar diferente, de construir no un mejor futuro, sino de construir un futuro porque a la fecha seguimos viviendo en el retraso del pasado, librando batallas, que no nos llevan a ningún lado.
Creo que YA es tiempo de que se busque la forma de acabar esta guerra, que a la larga se ha convertido en uno de los tantos elefantes blancos del país, ¿o es que acaso se nos olvida los casos de corrupción y despilfarro de dinero en las instituciones de orden público?, todas ellas en nombre de la guerra, ¿o es que ya se nos olvida el carrusel de la salud en el ejército, toda la plata que se movió en torno a los falsos positivos?, ¿se nos olvidó todo el amañe de contratos en el ejército desde los uniformes hasta el armamento por allá hace en el año 2013?
Hoy nos ponemos las manos en la cabeza sacando cuentas alegres de los subsidios que le darán a los reinsertados, y hacemos marchas y convulsionamos las redes sociales con nuestros comentarios, y mientras ¿qué ha pasado con los  carruseles de construcción de vías en Bogotá?, ¿por qué no hemos marchado a reclamar que organicen el transcaribe en Cartagena rápido? Toda vez que plata sigue habiendo, o eso creo, si no que aclaren ¿qué se hace la plata del peaje del bosque? , ¡Un peaje dentro de la ciudad, habrase visto!
Esta guerra, que debemos buscar la manera de terminar y no de perpetuar, solo le ha servicio a todos nuestros queridos gobernantes, ELECTOS no se nos olvide, para ser esa cortina de humo que nos enceguece,  y ser la excusa perfecta para cobrarnos impuestos porque la plata nunca alcanza; mientras, el sistema de salud colapsa, mientras, por cada placa de cemento mal puesta en una vía nos cobran un peaje y, aun así, medio país sigue incomunicado; mientras, la gasolina y los costos del transporte de alimentos sube y sube y con ello el poder adquisición de los colombianos de a pie de se ve reducido a nada, todo ello gracias a la falta de gestión de nuestras instituciones  ya que nosotros, no lo hemos exigido.
Desde 1982 con Belisario Betancur a la fecha se ha hablado de paz, de esa paz que se quiere pero se ve lejana, y si bien la paz seguirá siendo algo lejano, es preciso ir disolviendo ese elefante blanco que es la guerra con los grupos de insurgencia  y que nuestras instituciones se dediquen a trabajar para lo que fueron creadas: impartir bienestar social y justicia con imparcialidad, sin aceptar sobornos para dar fallos de tutelas a favor de un particular.
Respecto a lo que pase en adelante, no dudo que llegaran mas bandas criminales, no me sorprende que haya frentes disidentes en las FARC, puesto que les traerá más cuenta seguir controlando rutas de narcotráfico por las selvas de Colombia que los subsidios que les ofrecen, o, porque el mismo sentido de supervivencia, les dicta que están mejor en la selva que relacionándose con la sociedad hipócrita que los espera fuera, no dudo, que  seguramente empezara el exterminio a reinsertados, creo que como muchos, tengo miedo de lo que pueda pasar, pero ya me he acostumbrado a vivir con este miedo durante toda mi vida, así que, ante este proceso de paz, solo guardo la esperanza de que la continuación de mi existencia abra sus ojos  en una Colombia que no sea el referente de albergar a las guerrillas más antiguas de Latinoamérica, en una Colombia donde no haya peligro de morir en medio del fuego cruzado, en una Colombia donde no te desplacen porque sí, en una Colombia donde no te maten porque sí.


TIMOLEÓN JIMÉNEZ A LA PRESIDENCIA

Por último, respecto a “Timochenko” presidente; respecto al supuesto modelo político económico llamado Castro- Chavismo, al socialismo del siglo XXI que no es más que un eufemismo  del comunismo, es claro que a nadie le interesa, y más aún, a nadie le conviene un modelo social, político y  económico que, por sus antecedentes en los países que lo han querido aplicar a sus economías, solo ha dejado el sinsabor de la interpretación comunista, de que el bienestar social consiste en igualar a todas las personas en la pobreza.  Máxime, cuando hoy por hoy querer desmontar el modelo económico capitalista de un país es darle una estocada a la torre de naipes para que se desmorone el país por completo;  el capitalismo tiene sus grandes defectos, el principal ,el que hemos vivido en Colombia, que se le entregue la gestión de servicios públicos a entidades privadas , dejándonos expuestos e indefensos a los desmanes de estas empresas, como es el caso de le energía en la costa colombiana, con Electricaribe, y que ninguna entidad estatal tenga a bien la responsabilidad de regular estas empresas y garantizar que no abusen del consumidor, no con ello quiero, ni pretendo, decir que el servicio de energía tiene que ser gratis para todos, porque en este mundo nada es gratis, generar energía tiene un coste.
Pero debe ser claro para todos que lo que pase, o no, con la inclusión de los representantes y líderes de las FARC en el ámbito político colombiano, está en nuestras manos; y en todo caso, estas personas tendrán que mostrarnos de que están hechas, aunque no dudo, que si aprenden como es el cuento del tamal el día de las votaciones, y si más de uno les debe algún favor de antaño el cual se los pague con un buen patrocinio en las campañas a los cargos públicos,  encontraran el camino y llegaran a su propósito.
Por todo ello, está en nosotros, los colombianos, decidir si ese es el sistema de elección democrática que nos gusta, ese en el que vendemos nuestro voto al mejor postor, ese en el que vamos a votar solo por el certificado para acceder a los múltiples descuentos y beneficios, sin importarnos lo que nuestras acciones revisten, o bien, aprendemos a tomar nuestras decisiones,  hacernos responsables de ellas, y, sobre todo, aprender a decir en esos momentos que nos oferten tales cambiazos: no gracias, yo he tomado mi decisión y tengo clara mi intención de voto.


A MIS AMIGOS

A todos los que votan mañana por el Sí, o por el No, en el plebiscito para manifestar su acuerdo, o desacuerdo, con el proceso de paz con la guerrilla de las FARC, solo les digo que voten de corazón, según les dicte su convicción, al final  “en este mundo traidor nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira” y sé, que todos desde nuestra perspectiva, solo queremos lo mejor para Colombia.

PD:
A los que se sientan, tal vez, tocados con algunas de mis palabras, les recuerdo que esto es solo mi opinión, no estoy debatiendo a nadie y ante todo les agradezco por leer.

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