Boyacá: Tierra Privilegiada

Boyacá es un lugar que sabe a denominación de origen con su queso Paipa, es  tierra de páramos, lagos, termales y de  una playa a más de 3000 msnm; es también, tierra de desiertos y cuna de  historia desde los tiempos del pasado ancestral prehispánico hasta la independencia.

La idea de conocer este maravilloso departamento de nuestro país llego a mí a través de la publicidad de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia, en cuya lista figuran Monguí, reconocido como el pueblo más bello del departamento, y la siempre ilustre y hermosa ciudad de Villa de Leyva. Al primer pueblo  al final no pudimos llegar, y en Villa de Leyva logre estar un par de horas nada más, pero fue suficiente para enamorarme y querer volver (no sé cuándo, pero volveré).


Desde que el territorio boyacense se situó como próximo destino a visitar, empezamos a trazar nuestra ruta e itinerario, y la verdad es que llegar  desde Casanare hasta Boyacá solo fue cuestión de ascender por la cordillera oriental y ¡listo!,  estábamos en el al altiplano cundiboyacense; aunque esta ruta no tuvo tantas peripecias como  el tramo Pereira-Yopal, tampoco estuvo exenta de una que otra sorpresilla, como tener que cruzar una quebrada bastante grandecita agua y piedra a través ya que no había ningún puente ni carretera alterna , y en  otro par de tramos quedar en suspenso, con el precipicio al lado,  esperando a que   las tractomulas nos cedieran el paso en medio de la “trocha” que nos encontramos en pleno camino (aún sigo sin entender el hecho de que las vías estén sin pavimentar en ciertos tramos).

En lo alto del páramo el paisaje ensoñador limo las asperezas del camino y el frío por su parte nos despertó el apetito, de ahí que nos detuvimos en el corregimiento de Toquilla a tomar el recomendado del día: agua de panela caliente con queso, una combinación hasta ese momento desconocida para mi e inimaginable además, ya que toda mi vida en la costa había tomado el agua de panela fría, como una bebida refrescante y el queso igual.

Toquilla, Boyacá 3480 msnm 
Después de degustar esta exquisitez de las montañas colombianas, seguimos camino rumbo a la ciudad de
Paipa, lugar donde reservamos un plan para tres días y dos noches desayuno y cena incluido con entrada al Complejo Turístico Termal de Paipa y paseo en lancha por el Lago Sochagota,  dos de los principales atractivos de la ciudad en el Hotel Fanine Inn. 
Escogimos Paipa como punto de hospedaje, ya que esta ciudad es la referencia turística del departamento y cuenta con una gran oferta hotelera, además, gracias a su ubicación desde allí se puede recorrer fácilmente todo el departamento, las vías se encuentran en buen estado y en el hotel se encargaron de indicarnos con mapa en mano,  la mejor ruta para disfrutar de todos los atractivos de Boyacá.
Lago Sochagota , Paipa
Paipa
Vía Paipa-Tunja
El primer día (Miércoles 20/05/2015) nada más llegar, dejamos el equipaje en el hotel y nos fuimos directo hasta Tunja ubicada a 44 kilómetros de Paipa, allí almorzamos e inmediatamente buscamos el punto de información turística y con folleto en mano nos fuimos a visitar los puntos de interés de la ciudad. 
Plaza de Bolivar, Tunja
Tunja
Plaza de Bolívar en Tunja
Realmente disfrutar de Tunja requiere un par de días, ya que solo en el folleto turístico figuran  más de 40 sitios de interés entre iglesias, monumentos, museos  y casas coloniales los cuales relatan la historia del lugar  que fuera la residencia de la cultura Muisca y luego se convirtiera  en una ciudad de renombre en la época de la colonia, gracias a lo cual hoy por hoy cuenta con un patrimonio arquitectónico significativo donde conviven vestigios de los tiempos precolombino, colonial y republicano. 
Tunja vive Muisca
Museo Casa del Fundador Gonzalo Suarez Rendon en Tunja
Pabellón de los Mártires en Tunja
Luego de visitar los monumentos más cercanos a la Plaza de Bolívar en lo que podría llamarse el centro histórico de la ciudad,   tomamos un café en el marco de la plaza principal mientras aguardamos bajo la lluvia repentina que cayó, al despejarse el cielo nos regresamos a Paipa a descansar.

Al día siguiente (Jueves 21/05/2016) madrugamos con el fin de hacer el circuito turístico  de la Laguna de Tota, es una delicia visitar todos los pueblos que circundan la laguna y maravillarse con sus paisajes. 
Laguna de Tota
Empezamos con una corta visita a Duitama, luego entramos en Tibasosa donde además de lo bello del pueblo, lo que más me llamó la atención fueron los murales que decoran las paredes  en las terrazas de las casas en cuyas representaciones nos cuentan la vida e historia de sus habitantes, en este municipio también se puede disfrutar de una visita al Zoológico Guática.  .
Tibasosa, Boyaca

Tibasosa, Boyacá
Seguimos hacia Sogamoso donde pasamos de largo hasta Aquitania lugar de referencia para almorzar y donde pudimos degustar la especialidad de la casa: Trucha. Aquí nos embelesamos con el memorable paisaje de los cultivos de cebolla al pie de la Laguna de Tota;  un poco más adelante llegamos hasta Playa Blanca, una playa en la laguna que no tiene nada que envidiarle al mar azul turquesa de las postales caribeñas, salvo la temperatura ya que el agua de esta playa es helada más sin embargo no  faltan los osados que se aventuren a darse un chapuzón aunque salgan titiritando del frio; aquí encontramos un bonito y cálido  restaurante desde el cual las vistas son espectaculares con lo que también es una buena opción para almorzar.
Playa Blanca en la Laguna de Tota
El próximo pueblo en la ruta es Tota, luego sigue Iza conocido por sus pozos de azufre, y desde allí regresamos hasta Sogamoso e intentamos llegar hasta Monguí pero no encontramos el camino así que nos desviamos hacia Nobsa donde concluimos nuestro recorrido con una visita a la iglesia, un vistazo en los locales comerciales donde se pueden encontrar prendas tejidas en  lana virgen las cuales representan el arte tradicional de la región  y  un café en uno de los bares alrededor de la plaza principal.
Tota, Boyacá
Iza, Boyacá
Un café en Nobsa,Boyacá

Suelo del Parque principal de Nobsa, Boyacá
Llegó nuestro último día en Boyacá (Viernes 22/05/2016) y nos quedaba pendiente por disfrutar el paseo en lancha y el baño en los termales, pero como yo no sé nadar la verdad es que montar en lanchas no es lo mio, así que opte por  una lodoterapia  y un baño termal; después de estar súper relajados partimos rumbo a Bogotá, pero antes no podíamos dejar de conocer Villa de Leyva.
Lodoterapia en el Complejo Turístico Termal de Paipa

De paso por el Monumento a los lanceros en el Pantano de Vargas
Lamentablemente de Villa de Leyva no pude disfrutar tanto como me hubiera gustado pero valió la pena el vértigo de pasar por la vía cerrada y enlodada que estaba en mantenimiento y el tremendo susto de vernos casi, casi en el suelo al habernos metido al pueblo con la moto cargada a tope con maletas y todo, desconociendo que el empedrado de Villa de Leyva no se circunscribe solo a la plaza principal sino que tooooodas las calles están empedradas. Aquí apenas tuvimos tiempo para tomar un par de fotos y probar el mejor plato de champiñones que he degustado hasta la fecha: Champiñones empedrados, una clara alegoría a las calles de esta ciudad.
Villa de Leyva, Boyacá
De camino a Bogotá, pasamos por el Puente de Boyacá, solo alcancé a verlo desde lejos ya que se hacía tarde y aún nos quedaba camino por recorrer,  y así dejando atrás uno de los lugares insignes del territorio boyacense me despedí de este maravilloso lugar, una tierra sin duda privilegiada, que enamora con su historia, su clima y sus espectaculares paisajes.

Definitivamente, si buscan un destino que visitar, no duden en ir a Boyacá.


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