Popayan:Ciudad Blanca - Parte II

El domingo desayunamos temprano y salimos dispuestos a recorrer las calles de Popayán hasta el cansancio; el casco antiguo de la ciudad  está considerado uno de los más bellos, más grandes y mejor conservados de Colombia, aunque las calles empedradas fueron asfaltadas casi en su totalidad en 1937.
Me embelesaron sus fachadas blancas adornadas por sus discretos balcones donde cuelgan flores de color carmesí, conservando  la armonía de su carácter colonial durante los más de cuatro siglos de su historia, definitivamente una imagen de postal.

Al caminar por sus calles pude observar y valorar el hecho  de que las hermosas casonas que por siglos ocuparon las familias destacadas de la ciudad, han sido rehabilitadas para diferentes usos, en la mayoría de las edificaciones funcionan  locales comerciales; sin embargo los letreros de los locales guardan relación con la  arquitectura del lugar  ya que son en letras discretas y por lo general de color dorado,  sin importar que el logotipo de la marca sea de otro color, con lo cual no afectan la esencia de la imagen de las fachadas,  esa fue una de las cosas que me llamo mucho la atención y que me sorprendió gratamente. Aunque tristemente también hay que decir que no falta la fachada de algún edificio emblemático  en la cual  repose un prospecto de grafiti, cosa que para mi gusto desentona  y te saca de la ensoñación.

Palacio de Justicia Luis Carlos Perez
También nos acercamos a  los templos religiosos, aunque no todos estaban abiertos, y a la Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción, lugares que  nos dan cuenta del fervor de sus habitantes y de la influencia de la iglesia católica en la formación de la ciudad a lo largo de su historia ya  que pese a que la catedral, por ejemplo,  fue grandemente afectada por el  terremoto del Jueves Santo 31 de Marzo  de 1983, fue reconstruida con el apoyo de sus feligreses  seis años después en 1989.
Catedral Basílica Nuestra Señora de la Asunción


Iglesia de la Encarnación


Iglesia de San Francisco
Visitamos la Iglesia de Belén, y bajamos por  el Camino de los  Quingos, un camino de piedra que tiene a lado y lado las estaciones del vía crucis por el cual el Domingo de Ramos descienden el Ecce Homo y el Señor Caído desde la Iglesia de Belén hacia la Catedral; por este  camino  llegamos a  la calle 1 de la ciudad donde encontramos un restaurante y disfrutamos de un almuerzo típico caucano.
La Ermita- Iglesia de Belen (al fondo)


Además de la Semana Santa, Popayán sobresale por su gastronomía; en el 2005, fue declarada  Ciudad UNESCO de la Gastronomía, debido a que la cocina caucana mantiene sus métodos tradicionales de preparación a través de la tradición oral donde se mezclan las tradiciones de la cultura afrodescendiente e indígena; ese día probé dos productos típicos de su gastronomía : las Carantantas, unas tortillas de maíz añejo muy delgadas y endurecidas y  el Champús, un picadillo de piña y lulo con granos de maíz cocido, melado de panela y hojas tiernas de naranja agria. También comimos una Sacha Poroto, cocido de papa, yuca y mazorcas de maíz, aderezado con carnes de gallina o de res, aunque este último no me sorprendió tanto porque se me pareció al sancocho.


Por último, pasamos frente al HOTEL DANN MONASTERIO, y no pudimos reprimir nuestra curiosidad de conocer el edificio que otrora fuese un antiguo convento franciscano del año 1570 de arquitectura colonial, convertido hoy en un hotel de lujo, así que pedimos permiso para ver las instalaciones y al final terminamos  tomando un café en una de las terrazas, además de las respectivas fotos.

Esa tarde después de tanto caminar estábamos agotados. Por la noche cenamos en el Restaurante Italiano y Pizzería, un lugar agradable que encontramos por casualidad, acogedor y  económico, y no porque comiéramos pizza, de hecho cenamos una ensalada y una fondeé exquisita, algo diferente al paladar para cerrar con broche de oro muestro segundo  día en Popayán, la ciudad Blanca.


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