Pamplona, la ciudad de los mil títulos.

De camino a Cúcuta habíamos visto por la ventanilla del autobús la estampa colonial del lugar lo cual nos llamó la atención, preguntamos cómo se llamaba y nos dijeron: Pamplona,  así que antes de pensar en buscar sitios de interés que conocer en Cúcuta, lo que realmente queríamos hacer era descubrir esa ciudad que se nos había quedado grabada en la retina.
Confieso que alguna vez oí hablar de la “ciudad estudiantil” uno de los títulos que tiene Pamplona, además de los de: Ciudad de las Neblinas, Pamplonilla la Loca, Ciudad Patriota, Muy noble y muy hidalga ciudad, Ciudad de Ursúa, entre otros, de ahí que se le llame la ciudad de los mil títulos;  pero aparte de eso  no conocía de su historia,  su ubicación y tampoco de su particular clima.
Para los que quieran conocer este rinconcito de Colombia,  les cuento que esta hermosa ciudad ubicada en el departamento de Norte de Santander, fue fundada el 1 de noviembre de 1549 por Pedro de Ursua y el capitán Ortun Velazques de Velasco  bajo el nombre de Nueva Pamplona del Valle del Espíritu Santo homenaje a la Capital de la Provincia de Navarra (España); fue desde sus comienzos  una fundación para asiento de españoles y recibió la categoría de Villa por Orden Real, firmada por el Rey Carlos III en el año de 1555.
Dentro del contexto histórico de Colombia se destaca el hecho de que  mereciera el apelativo de “Ciudad Patriota” como la calificara el Libertador Simón Bolívar por haber sido pionera de la revolución neogranadina al proclamar su independencia el día 4 de Julio de 1.810, en persona de doña Águeda Gallardo de Villamizar; libertad que se declaró finalmente el 31 de Julio del mismo año con una Asamblea provisional.
Casa Agueda Gallardo
Parque Agueda Gallardo

Parque Agueda Gallardo


Su altitud es de  2200 msnm  y su   temperatura promedio es de 16°C, por lo que es recomendable ir abrigaditos ya que además del frio habitual, las precipitaciones son constantes y  después de mediodía se observa cómo se va nublando el cielo mientras las montañas  que rodean el valle  se desvanecen en la neblina y empieza a lloviznar, un paisaje sin igual que sencillamente enamora, y sinceramente a veces pienso que una parte de mí se quedó en aquel lugar.



Llegamos a eso de las 5 de la tarde, después de aproximadamente dos horas de viaje desde Cúcuta, sin reserva de hotel porque a los que llamamos se salían del presupuesto, así que una vez más toco buscar hospedaje,  y en esta segunda ocasión no me hubiese incomodado tanto la situación  si, cuando llegamos,  el frio de la ciudad no me hubiera helado los huesos literalmente.
Resulta que con la emoción de seguir viajando, solo me ocupe de recoger la mochila e irnos rápidamente al terminal para comprar los tiquetes a Pamplona  con lo que  obvie indagar si al lugar donde íbamos haría frio o calor; y es que como buena costeña llevo el calor  del caribe en la sangre y aun hoy me suele pasar que no me ocupo de pensar en el clima que  hará en el lugar a donde voy, si no que empaco la maleta y me visto según la  sensación térmica del sitio donde este en ese momento, así si tengo frio me abrigo de pies a cabeza aunque luego me esté derritiendo del calor ò como me paso al llegar a Pamplona: casi muero cuando me baje del bus en short y camiseta enfrentándome a los rigores del clima en pleno atardecer cuando la temperatura baja un poco más. Ya se  podrán imaginar el choque térmico que viví, realmente un instamoment  para no olvidar.
Afortunadamente para mi integridad física caminamos media cuadra  desde donde nos dejó el bus y llegamos al parque Águeda Gallardo, el parque principal y centro de la ciudad,  entramos a preguntar precios de habitación en el primer hotel que vimos, el Hotel Ursua y, ¡oh sorpresa! La noche costaba $50.000 pesos en habitación estándar con baño privado y lo mejor: ducha con agua caliente, esto último lo agradecí de sobremanera.


Inmediatamente subimos a la habitación me puse jeans, calcetines hasta la pantorrilla y un saquito para el frio, luego caminamos por los alrededores del parque y por la noche  cenamos en el hotel un caldo y guiso de cordero delicioso; después de aquello  a descansar se dijo. zzzZZZ


¿Qué ver en Pamplona?

El martes fue el gran día para conocer Pamplona, empezamos con  pie derecho  ya que al preguntar en la recepción del hotel por los sitios de interés,  nos indicaron que el Museo de Arte Moderno Ramírez Villamizar estaba justo al lado así que nuestro primer lugar a visitar fue: el Museo,  pagamos $ 1000 o $2000 pesos  por entrada (no recuerdo bien) y  el encargado nos hizo una visita guiada por las instalaciones, además nos regaló una guía de la ciudad con la cual pudimos organizar mejor el recorrido, ya que  Pamplona pese a  ser una ciudad pequeña y luego de haber sufrido considerables perdidas patrimoniales durante el terremoto que sacudió la ciudad en 1644,  oferta a sus visitantes un nutrido recorrido turístico compuesto por iglesias, capillas, museos, casas coloniales y mucha historia; lo mejor es que todo queda cerca así que el plan es una delicia. Aquí les dejo la imagen de la guía, donde están señalados todos los sitios de interés, como ven hay mucho para conocer.

Museo de Arte Moderno Ramirez Villamizar

                                                       Museo de Arte Moderno Ramirez Villamizar
Museo de Arte Moderno Ramirez Villamizar
Ese día visitamos los lugares ubicados alrededor del parque principal  y las calles aledañas, también presenciamos algunas de las manifestaciones religiosas que se celebran el 16 de Julio  en honor a la Virgen del Carmen.  
Casa de Mercado
Museo Arquidiosesano de Arte Religioso
Catedral Santa Clara

Catedral Santa Clara
Capilla San Josè
Iglesia Santo Domingo

Iglesia Santo Domingo
Iglesia del Carmen
En nuestro recorrido encontramos un lugar muy acogedor llamado Café Real supongo que su nombre hace honor a la calle donde está ubicado, la Calle Real, es  un restaurante-bar con un ambiente muy acogedor en el que pasamos el frío del atardecer  degustando un rico café y disfrutamos de una deliciosa cena.

Restaurante Bar Cafe Real
Al anochecer dada la temperatura,  nos apeteció más volver al hotel que deambular por las calles, además  al ser temporada de vacaciones estudiantiles la ciudad estaba prácticamente vacía.
El miércoles concluyó nuestra estadía en Pamplona, visitamos un par de lugares que quedaban más retirados del centro,paseamos a la orilla del Rio Pamplonita y disfrutamos de sus calles llenas de historia; luego nos fuimos hasta el terminal de transporte a averiguar el precio de los pasajes a nuestra próxima parada: Bucaramanga, encontramos una cooperativa de taxis que nos recogía en el hotel y salía  a las 12:30 pm, con lo cual apenas nos dio tiempo de almorzar cerca al hotel y empacar nuestras cosas para continuar con  la aventura. J

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