Comenzar de nuevo

Atardecer en Cartagena 

Hace días conversando  con una amiga, me hizo la siguiente pregunta:
¿Nena, te dio duro (costo) vivir allá  y comenzar de nuevo?

A pesar de lo típico y tópico de la pregunta, después de dejar un empleo estable y la ciudad en la que tenía amigos (3 locas con las que vivía) y familia, la verdad es que nadie me había preguntado lo que había sentido al “comenzar de nuevo” y ni siquiera yo, me había sentado a pensar cómo habían acontecido las cosas desde que vine a Pereira a iniciar la búsqueda de trabajo, a conocer nuevos lugares, a conocer otras personas ,otros acentos y jergas, y hacer a la larga alguna amistad .
Pero, frente a lo tajante de la pregunta, mayor fue mi sorpresa cuando después de responder con una inmediatez propia de quien sabe lo que dice, leí lo que había escrito:

14/12/2015
Grace GarcíaMe dio duro(costo) imaginarlo.
Ya cuando estaba acá no había vuelta atrás.
Me organizaba y empezaba a buscar trabajo y seguir con mi vida  si, o sí.
Sufrí mientras estaba en Cartagena pensando en el futuro.
Estando aquí la suerte estaba echada.
Respecto a empezar de cero,  realmente se sufre más pensando, que haciendo.

Y después de leerlo, recordé, las noches enteras que pase en Cartagena pensando en si debía o no correr el riesgo, en qué haría si las cosas no salían bien (que de hecho no todo salió bien , es decir, como estaba planeado), tantas cosas… hasta que decidí simplemente agradecer por todo lo vivido y ¡lanzarme a la aventura! ¿Que sería difícil? Si, seguro! Pero así es la vida, todo nos cuesta un mínimo de esfuerzo y ésta no sería la excepción.

En mi respuesta descubrí algo que mi mente de seguro tenía asumido pero que yo no era consciente:” Se sufre más pensando, que haciendo” . Cuando estaba aquí instalada, cada día había algo que hacer, con lo cual no tenía tiempo para sufrir “pensando”: enviar hojas de vida, responder llamadas, asistir a entrevistas (la más “divertida” fue la del polígrafo), conocer la ciudad y sus alrededores, en fin, que desocupada no andaba.

Curiosamente también caí en cuenta que de las tantas cosas que pensé en ese entonces, nunca me ocupe de indagar respecto a la ciudad, respecto a esta zona del país, de la cual solo sabía que era denominada el Eje Cafetero, que queda un nevado (que en realidad hay varios), y que en Armenia hubo un temblor que ocasiono grandes daños, no me fije en más; lo cual también agradezco porque descubrirla poco a poco me ha llenado de enormes alegrías y cada día disfruto como una enana de sus paisajes, del buen sentido del humor de su gente (que maman más gallo que en la costa), de sus parajes naturales que hechizan y sufro (porque he de ser sincera) con la música, ya que este oído costeño acostumbrado a los notas vibrantes de un acordeón no ha podido encontrarle la gracia a la música popular.

Así que, hoy puedo decir que comenzar de nuevo son solo tres palabras que nos frenan en el camino a la realización de nuestros sueños, porque siento que no empecé, simplemente seguí con mi vida desde otro lugar, acompañada de otras personas, obviamente conectada con Arenal, Cartagena y Yopal a través de Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp y Messenger, .y disfrutando como siempre de la alegría de vivir.

Modo: ¡Párale bola! ¡Que se está acabando el año!

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